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LOS OMEGA 3
Por el Dr. Bartolomé Grillo

Los Omega 3 son ácidos grasos poli-insaturados de cadena larga "esenciales", de los cuales el organismo humano tiene una gran necesidad por las numerosas funciones estructurales y metabólicas que ellos desarrollan.

Los ácidos grasos poli-insaturados de cadena larga o L.C.-P.U.F.A. (Long Chain-Poly Unsaturated Fatty Acids) se subdividen principalmente en dos familias distintas:

  • Los Omega 6, que tienen como tipo el Acido Linoleico.

  • Los Omega 3, cuyo tipo es el Acido Linolénico.

Las propiedades y sobre todo las funciones fisiológicas de estos dos tipos de ácidos grasos son netamente distintas, si bien tienen una estructura química muy similar.

Dichos ácidos grasos se consideran esenciales para el hombre, dado que, como las vitaminas y ciertos aminoácidos, el ser humano no está capacitado para sintetizarlos, si bien son de absoluta necesidad para numerosas funciones estructurales y metabólicas que dichos ácidos desarrollan en el organismo.

La formación de estos ácidos poli-insaturados de cadena larga de la familia OMEGA 3 por parte de de las algas marinas y su transporte eficiente a través de la cadena de alimentación, a los peces mamíferos marinos (focas y ballenas) y crustáceos como el krill explica su elevada concentración en los tejidos de estos animales.

Las funciones primarias de los Omega 3

Los Omega 3 desarrollan una acción de protección actuando sobre distintos factores, reduciendo el riesgo y la gravedad de las enfermedades coronarias: dismetabolismo lipídico, hipertensión arterial, ateroesclerosis, trombosis, etc.

En el año 1929 los hermanos Burr, dos investigadores australianos, fueron los primeros en introducir el concepto de la importancia de las grasas. Ellos observaron que el suministro de dietas completamente alipídicas provocaba en los animales graves alteraciones del crecimiento y de las funciones fisiológicas de varios órganos (riñones, piel, aparato reproductivo, etc.). Estos efectos fueron atribuidos a la falta de disponibilidad de un componente de las grasas alimentarias, los ácidos grasos poli-insaturados de cadena larga. Como el organismo animal no puede sintetizarlos, es necesario que los mismos sean introducidos mediante los alimentos.

El descubrimiento de los hermanos Burr ha sido de fundamental importancia, ya que ha aportado un nuevo concepto: las grasas no debían ser consideradas únicamente como una fuente (inmediata o de reserva) energética, sino también como nutrientes fundamentales, tanto desde el punto de vista estructural (esto es como constituyente de la célula), como y sobre todo funcional, al ser precursores de importantes metabolitos.

Este descubrimiento ha abierto el camino de su utilización como medios de prevención e incluso de regresión de numerosas e importantes enfermedades.

En Uruguay, al igual que en otras partes del mundo, a partir del año 1985, un grupo de científicos encabezados por el Dr. Bartolomé Ángel Grillo viaja en reiteradas oportunidades a la Antártida para estudiar un ave con un sistema cardiovascular similar al humano: el pingüino. Un animal, que para sorpresa de técnicos, no desarrolla la tan temida ateroesclerosis.

Bastaron una serie de expediciones para encontrar la razón de ello.

Finalmente, este grupo de investigadores hallaron en el alimento de estas aves, llamado Krill, una altísima concentración de ácidos Omega 3. Es sorprendente el número de situaciones patológicas que los Omega 3 pueden "controlar" y por lo tanto las enfermedades que pueden beneficiarse por su suministro.

Estos actúan en tres niveles distintos:

Primer Nivel:

Funcionan como moduladores de las señales intercelulares responsables de la respuesta inflamatoria y de la trombogenicidad de la sangre.

Inhiben la síntesis de otros ácidos grasos poli-insaturados que son mediadores lipídicos pro-inflamatorios y vasoconstrictores y de las citoquininas, reduciendo los efectos dañinos que éstos pueden provocar en el organismo.

Disminuyen la probabilidad de enfermedades relacionadas con alteraciones de la hemostasia y tromboembólicas, determinando en consecuencia una disminución de la viscosidad de la sangre, de la agregación plaquetaria, y un aumento de la actividad de relajación endotelial.

Segundo Nivel:

Interfieren con el metabolismo lipídico, en particular el de las lipoproteínas, reduciendo así el potencial aterogénico de la hiperlipemia.

Disminuyen la síntesis y la secreción de apo-lipoproteínas por parte del hígado, los niveles plasmáticos de los triglicéridos y modifican las características físico-químicas de las LDL qeu resultan, de esta manera, menos aterogénicas.

Todo esto lleva a un menor depósito de material lipídico en las paredes de las arterias y a una menor formación de células espumosas. De esta forma, moderan sustancialmente el proceso ateroesclerótico.

Tercer nivel:

Actúan como moduladores de la comunicación intracelular, comportándose ellos mismos, como segundos mensajeros.

Tomado de: http://www.pvsu.org/boletin/omega3.htm 
Si quieres saber más sobre este tema, visita la página web del Dr. Bartolomé Grillo www.seakrill.com
 

 

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